15 de Marzo
Llevo unos días pensando en cómo se va la gente a la que queremos. Algunos tras una larga enfermedad, otros en un instante, sin aviso. Este mes me trae recuerdos de ambos.
El primero hace hoy 5 años que nos dejó, tras luchar 2 años contra el cáncer. Un chico deportista, sano, que se cuidaba… pero esta enfermedad es como una lotería, le toca a cualquiera, y a él le tocó. Por aquellos entonces trabajaba como relaciones públicas en una discoteca de Madrid, tenía su book e hizo algún desfile para la televisión. Estaba afianzándose en el mundo de la moda, ganó un certamen de Míster y parecía que las cosas marchaban, a pesar de lo caro que resultaba vivir en Madrid y tener lejos a la familia.
Cuando tenía unas vacaciones no dudaba en venir a ver a su familia y amigos, los que se preocupaban por su delgadez, que cada vez iba a más. En el hospital le decían que era anemia, que no comía bien, pero no le hacían pruebas de ningún tipo. Otras vacaciones, y de nuevo más delgado, el hospital, lo mismo de siempre. Hasta que un día se desmaya en la calle y pierde el conocimiento, estaba con unos amigos, que lo llevan corriendo a urgencias, ahora sí era el momento de hacerle pruebas. Después de unos días le dicen que es un virus en la sangre, pero no saben exactamente que es. Más pruebas. Cáncer. Todos sabemos las connotaciones que lleva asociadas esta palabra. Hay casos en los que afortunadamente se salvan y siguen adelante, pero son los menos. Ya está avanzado y está en la sangre, quimioterapia y radioterapia son las siguientes etapas. Se queda calvo, coge peso, se hincha… ya no es el modelo al que conocí, le cambia hasta el humor. A pesar de todo lucha, lucha con todas sus fuerzas y se enfrente a ella, por un tiempo parece que lo consigue, pero nada más lejos de la realidad. Los médicos están asombrados por la gran fuerza que tiene. Le recomiendan un hospital oncológico en Barcelona, no lo dudan y se van allí, alquilan un piso y están como 3 meses viviendo en Hospitalet. Varias operaciones se suceden, incluso una a vida o muerte, con esperanzas de que todo acabe. Tiene un tumor en la cabeza, y consiguen extirpárselo. A mediados de Enero lo mandan a casa, y le dan cita para abril, una cita que de antemano los médicos saben que cancelará, pues no llegará a vivir tanto. La madre y su hermano mayor están informados en todo momento, aún así se hacen los fuertes y no dicen nada. Hace una mariscada con todos sus amigos, a la que invita él, ya no tiene fuerzas para nada, pero ese día las sacó y disfrutó con ellos de una última comida. Ese mismo día ingresa, por la noche, para no salir más del hospital. Diariamente vamos, pero mi novio no quiere entrar a verlo, no se quiere llevar ese recuerdo. Pasa un día, otro, otro… una semana, 10 días… hasta que después de casi una noche entera en el hospital y volver a casa a descansar unas pocas horas, sobre las 8 de la mañana decide entrar a verlo, a despedirse; su madre está cerrándole los ojos. Había aguantado hasta que toda su familia lo había visto y por fin entraba el que faltaba, ya podía descansar en paz.
Espero que se entienda el texto, porque no he sido capaz de releerlo para corregir.














Oli dijo
Preciosa, me has emocionado con tu post, es un homenaje precioso que le has brindado, una preciosa forma de recordarlo, como una persona luchadora, que lo ha hecho hasta el final, y asi es como debeis recordarlo!
Se que aunque hayan pasado 5 años, y pasen y pasen años, el dolo nunca pasará, pero hay que recordar los buenos momentos y las cosas bonitas, eso es lo que quedará siempre!
UN BESITOS MUY GRANDE, DESDE EL CORAZON!
15 Marzo 2008 | 11:53 AM