Hasta el notario lo notó
A primera hora de la mañana tenía cita en notaría, o sea, a las 10, que estos madrugar, no madrugan mucho. Así es que allí me presento, me siento con el oficial que lleva la venta que vamos a firmar, y esperamos a los compradores. Llega el notario, pasa al lado y me saluda: "Arori, buenos días, ¿qué tal estás?" Yo, bien, bien, aquí estamos, a ver si firmamos…
Llegan los compradores. Él una persona paciente, callada, reservada, educada… Ella desquiciada (que no lo digo yo, que lo dice su psiquiatra), nerviosa, rara… Ya está todo preparado y entramos a firmar. El notario, como es habitual empieza a leer las escrituras: Doña Arori… cuando ella dice, "no, yo me llamo Ana", y yo… "pero yo si soy Arori", el notario "claro, si antes te saludé fuera, te llamé Arori y no te quejaste… a ver si te llevo llamando mal desde siempre", yo "no, soy Arori". Proseguimos: va a ser una subrogación, ella no entiende nada, el notario tiene que explicárselo, pero no lo entiende, coge cosas de su mesa para intentar explicarle, pero nada. Finalmente coge un bolígrafo y un billete de 50 € que saca de su cartera, para hacerle ver, que en vez de dar el dinero al comprador directamente, se lo va dando al banco poco a poco.
A punto de no firmarse estuvo. El notario sale para preguntar algo… no sabemos qué. Entra y por fin se firma. Cuando salgo me dice el J.C. (el oficial):
- Arori, ha estado a punto de no firmarse
- ¿Qué ha pasado?
- Ha salido el notario a preguntarme si esta mujer estaba en condiciones para firmar, que si tenía facultades suficientes, que no la veía bien, y que así no firmaba.
- ¿Qué le dijiste?
- Que estaba perfectamente, que a mi ha sido ella quién me ha estado contestando a todo, que la he visto bien, que se habrá puesto nerviosa en el despacho.
Menos mal que él supo qué decir, porque si me pregunta a mi, seguro que la cago… Y después de media mañana perdida, como para no firmar.
La verdad es que me da muchísima pena esta señora. Hace 3 ó 4 años perdió a su hijo en un accidente de tráfico, solo falleció él. El que conducía iba puesto hasta arriba de coca y demás. Ella denunció al conductor alegando que lo obligaron a montarse en el coche. Por todos era conocido que su hijo era igual que el conductor, que no se perdía una fiesta… y que también tomaba estupefacientes. Yo creo que fue precisamente esto la que la volvió loca, pensar que su hijo era un santo y que no tuvo culpa de nada, por supuesto que no merecía morir, evidentemente, pero que hay que pensar bien con quién te montas en un coche. Yo si veo que está muy bebido o colocado, me pillo un taxi, pero no me voy con él a ningún sitio (que por cierto iban a otra localidad a una fiesta…).
Creo que ha perdido el juicio (en los juzgados, que el otro también). Se ha hecho un tatuaje precioso, de un angelito con el nombre del hijo. El padre, un santo. Lo que debe de quererla, porque aguantar a alguien con tantos cambios de personalidad, con esas lagunas mentales que olvida todo de un momento a otro… que tiembla constantemente, que vive a base de pastillas. No debe ser fácil, nada, pero así lo que logra es hacer más daño a los que la rodean, no a conciencia, claro, que estar así no es por elección. Que repito que no es fácil, nada fácil. Pero tengo un caso similar muy de cerca, y aunque al principio estuvo mal, ahora es capaz de disfrutar de su nieta y de sus otros hijos.











Juanita dijo
tienes razón, Arori: NO es fácil, convivir con alguien así... pero sí es un acto de amor muy grande, aceptar al otro como es, acompañarlo en las buenas y en las malas, ayudarsen mutuamente a superar el dolor... eso solo se logra con muchos años de convivencia, dicen que el amor... no muere: Se transforma. Que tengas un lindo dia.
20 Febrero 2008 | 08:34 PM